Es necesario animar el arte con la suprema simplicidad: novedad.
No estoy ni por el pro ni por el contra y no quiero explicar a nadie por que odio el sentido común.
La obra de arte no debe ser la belleza en sí misma porque la belleza ha muerto.
Una obra de arte nunca es bella por decreto, objetivamente y para todos.
Por ello, la crítica es inútil, no existe más que subjetivamente, sin el mínimo carácter de generalidad.
Yo hablo siempre de mí porque no quiero convencer. No tengo derecho a arrastrar a nadie a mi río, yo no obligo a nadie a que me siga.
Hay una literatura que no llega a la masa voraz. Obras nacidas de una auténtica necesidad del autor y sólo en función de sí mismo.
La filosofía, he ahí el problema: por qué lado hay que empezar a mirar la vida, Dios, la idea y cualquier otra cosa. Todo lo que se ve es falso. Yo no creo que el resultado negativo sea más importante que la elección entre el dulce y las cerezas como postre.
En general, se cree poder explicar racionalmente con el pensamiento lo que se escribe. Todo esto es relativo. El pensamiento es una bonita cosa para la filosofía, pero es relativo. El psicoanálisis es una enfermedad dañina.
No hay verdad definitiva.
Yo estoy contra los sitemas: el único sistema todavía aceptable es el de no tener sistemas.
Yo llamo amíquemeimportantismo a una manera de vivir en la que cada cual conserva sus propias condiciones respetando, no obstante, salvo en caso de defensa, las otras individualidades.
La simplicidad activa.
Todo hombre debe gritar.
Libertad: DADA, DADA, DADA, DADA, DADA.
Toda incoherencia: LA VIDA.
...me encuentro bastante simpático.
Tristan Tzara
VII. A priori, es decir, con los ojos cerrados, Dada sitúa antes de la acción y por encima de todo: la Duda. DADA duda de todo. Dada es todo. Desconfiad de Dada.
Los dadaístas auténticos están en contra de DADA.
Citas del texto "Vanguardias Artísticas del siglo XX" de Mario de M icheli. Alianza Forma, España 1993.